¿Cómo manejamos al niño mal portado?

Foto: imagen CC de Average Joe en Flickr

En cada familia, en cada aula y en cada comunidad, casi siempre, encontramos un niño con dificultades para comportarse adecuadamente frente a otros, por lo que suelen aparecer diversas formas de llamarle; en años anteriores se le identificaba como la oveja negra, ahora se le llama “El niño mal portado”. Cuando este tipo de niño se encuentra dentro del núcleo familiar, encontramos la famosa frase “A mí me castigaron y no me pasó nada.” Aparece la chancleta voladora, el cinturón flexible, la vara veloz e innumerables castigos que se aplicaron en un pasado para corregir conductas o comportamientos indeseados.

Pero, en realidad ¿Qué significa “no me pasó nada” (incluso si ahora nos reímos de algunos castigos recibidos, o si pensamos que los merecíamos)? En realidad, estoy plenamente convencida de que, si se nos hubiera permitido aprender de nuestros errores, en lugar de pagar por ellos, estuviéramos mucho mejor que sólo asumiendo que “no nos pasó nada”   
 
En el libro “Padres que aman demasiado” por Jane Nelsen y Cheryl Erwin, las autoras nos enseñan que “el castigo está diseñado para hacer a los niños pagar por sus errores”. En cambio, la disciplina positiva nos enseña que debemos crear una atmósfera de aliento y apoyo, con el propósito de ayudar a los niños a aprender de sus errores.  Ése sería un buen punto de partida para lograr en el niño el comportamiento esperado.
 
Pero, por el contrario, cuando el niño mal portado se encuentra dentro de un aula, suele recibir el rechazo de sus maestros y compañeros, surgen las referencias a otros especialistas, los acudientes de otros niños no quieren que un niño así esté al lado de sus hijos (porque interrumpe la clase o porque simplemente es un mal ejemplo).  El docente entra en desespero y vienen los llamados de atención frente a otros compañeros.
 
En consecuencia, se unen los problemas del hogar con los de la escuela y esto trae como resultado un niño mal portado que en respuesta a lo que recibe del entorno, se comporta una y otra vez de forma inadecuada, creyendo que de esa forma llamará la atención.
 
Sin embargo, nos hemos preguntado ¿qué pasa por la mente del niño mal portado?, como docente ¿qué orientaciones le puedo dar a sus padres para ayudarlo?, ¿cómo puedo hacer para que su familia, compañeros y representantes lo entiendan y no lo señalen?
 
Ante tales interrogantes, es necesario buscar información.  Hoy en día a través de internet, libros y congresos y talleres, podemos recibir herramientas clave que nos pueden ayudar a encontrar una mejor salida en medio de las dificultades.
Aquí comparto las siguientes sugerencias, basadas en la disciplina positiva, expresadas por Jane Nelsen, las cuales han sido de ayuda para mí y sé que también será para ustedes. 

 ¿Qué se necesita para sacar al niño mal portado adelante?

Se necesita:
 

  1. Estimular su sentido de pertenencia, de tal manera que la motivación del mal comportamiento se elimine, ya que en su mayoría los niños de mala conducta (o mal portados) son “niños desanimados” que tienen ideas erróneas de cómo lograr su meta principal de PERTENECER (a un hogar, a una escuela, a un aula de clase). 
  2. Pasar con ellos un tiempo especial. Muchos maestros han notado un cambio dramático en un “niño problema” después de pasar cinco minutos simplemente charlando de lo que le gusta hacer al niño para entretenerse.
  3. Pedirle antes de acostarse que compartan con usted el momento “más triste” y el momento “más feliz” del día.  Después usted comparta con ellos.  Se sorprenderá de lo que aprende.  
  4. Planificar reuniones familiares o en el salón de clase para resolver los problemas con cooperación y respeto mutuo.  Ésta es la clave para crear un ambiente de amor y respeto mientras ayuda a los niños a desarrollar la auto-disciplina, la responsabilidad, la cooperación y la capacidad de resolver problemas.  
  5. Dar a los niños trabajos de importancia. Los niños sienten que pertenecen cuando ellos saben que pueden aportar una contribución verdadera.  Decidan juntos qué trabajos se necesitan hacer.  
  6. Invitar a los niños a tomar decisiones, esto hace que se sientan capaces, motivados y entusiasmado.
  7. Enseñar y modelar el respeto mutuo.  Una forma es siendo cariñoso y firme al mismo tiempo— cariñoso al mostrar respeto por el niño y firme al mostrar respeto por usted mismo y “las necesidades de la situación.”    
  8. Enseñar a los niños que todos necesitamos un período para tranquilizarnos, cuando nos estamos comportando de manera inapropiada, así, cuando se les pida que vayan a su cuarto para que pasen un tiempo allí, ellos pueden hacer algo que los haga sentirse mejor.
  9. Enseñar a los niños que los errores son oportunidades maravillosas para aprender.
  10. Enfocarse en las soluciones en vez de la culpa. Empiece con “eres importante para mí. Estoy preocupado por esta situación.  ¿Trabajarías conmigo para encontrar una solución?”
  11. ¡Divertirse!  Lleve la alegría a los hogares y aulas de clases
 
Estoy segura de que, si la familia y el docente de aula cumple con estas sugerencias, la integración del niño mal portado a la comunidad será exitosa.

Lic. Damarys de Oliveira
Directora de Damadeoliv Enseña
damadeolivensena@gmail.com

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