Llegó el momento de ir a la escuela... ¿cómo nos adaptamos?

 
Se acerca el inicio del año escolar y con ello el momento en el que muchos niños se separarán por primera vez de sus casas y de sus papás para ir a la escuela. Esto, como todo lo que se hace por primera vez, genera ansiedad, angustia y muchas dudas que ponen a los pequeños y a sus padres en una situación difícil. 
 
La adaptación escolar es uno de los períodos más complicados para todos los involucrados: para los niños representa el quedarse en un lugar desconocido, lejos de mamá y papá; para los padres el dejar a sus hijos (lo más valioso que tienen) al cuidado de otros y en un lugar en donde no tienen el control; finalmente, para los maestros y todo el personal de la escuela es el momento de armarse de paciencia y todo el amor del mundo para poder acompañar a las familias en este proceso que puede durar un pocos días o algunas semanas.
 
Todo proceso tiene un fin y éste será más cercano en la medida en que la institución esté abierta a acompañar y apoyar a las familias, por un lado, y en la que los padres le transmitan seguridad y confianza a los niños, validando cada una de las emociones que viven, por el otro.
 
Algunos consejos que en mi experiencia como directora de un preescolar nos han funcionado:

  • La flexibilidad de la institución con los horarios y la posibilidad de que los padres o cuidadores permanezcan durante algún tiempo acompañando a los niños.
  • La planificación por parte de las maestras de actividades de relajación, canciones y juegos al aire libre que le permitan a los chiquitos distraerse e ir agarrando confianza para comenzar a aceptar esta nueva rutina.
  • Respetar los horarios de comida y sueño que traigan los niños de casa.
  • No implementar otro cambios (como dejar los pampers, comenzar a dormir solos, etc), mientras dure este proceso de adaptación
  • Acompañar al niño en sus emociones, hablándoles sobre cómo se sienten ellos y cómo nos sentimos nosotros ante esta situación y explicándoles que volverán a buscarlos pronto
  • Para los padres: siempre despedirse antes de salir del colegio, irse escondido sólo ayuda a crear más frustración y sensación de abandono, aunque llore un poco es bueno decirle que te vas y que volverás en un rato.
  • Ser puntuales con los horarios de salida de la escuela, para transmitirles seguridad. Los niños pequeños no tienen noción del tiempo y si ven que todos comienzan a irse y ellos no, se preocuparán.
  • Mantener una comunicación constante con la escuela para que, en caso de ser necesario, puedas ir antes de la hora a retirarlo.
  • Como padre, confiar en el colegio y en el personal que trabaja ahí, esto se lo transmitirás a tu hijo, así como también ayudarás a las maestras a hacer más fácil su trabajo ya que sentirán que forman parte del mismo equipo
 
Por último mantener la calma, el proceso no es fácil pero se acabará pronto y cuando te des cuenta tu hijo llorará, pero para no irse de la escuelita y tu estarás feliz de saber que está en un lugar en el que lo cuidan y lo quieren como en casa.
 
 
Carolina Rodríguez
Lic. Educación Preescolar
Preescolar Mi Granjita
migranjitapreescolar@gmail.com

 

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