Acerca de Valores

Si bien es indiscutible la importancia de los valores en la formación de los niños, nuestras sociedades evidencian una marcada deficiencia de ellas.  Pareciera que los padres asumen que su enseñanza queda en manos de las instituciones educativas, mientras que éstas asumen que la misma se da en casa.  Lo cierto es que los niños aprenden del comportamiento de los adultos que tienen a su alrededor.  Principalmente aprenderán de sus padres, pero también de sus maestros y demás personas que frecuenten.  A continuación compartimos una reflexión de Daniel Vanegas, sobre los valores y su enseñanza a los niños.

Cierto, los conocimientos que podamos brindarle a nuestros hijos a través de las instituciones académicas son importantísimos para forjar su personalidad, sin embargo, todo este cúmulo de información pragmática puede ser de poco o ninguna utilidad (moral), sin su puesta en práctica sobre la solidez que los valores de convivencia exhiben.

Los niños son un cuaderno en blanco, son circuitos llenos de energía que buscan canalizar sus inquietudes a través del condicionamiento de su entorno. La naturaleza exploratoria de la infancia, así como el respeto y admiración que los chiquillos genuinamente sienten por las figuras que consideran relevantes, son atributos que muchas veces los adultos pasamos por alto al enfrentar situaciones rutinarias aparentemente carentes de importancia.

Criterios como la tolerancia a la diversidad de pensamiento o creencias, la búsqueda del bien común y la persecución de lo que verdaderamente nos hace felices y nos mantiene motivados, son principios que, permeados en las jóvenes generaciones, robustecen la construcción de una sociedad más abierta y propensa a encontrar un beneficio colectivo legítimo.

No es tan complicado darnos una idea acerca de la manera en la cual nuestros hijos comienzan a construirse su propio marco de discernimiento, basta con auto-evaluar nuestro comportamiento ante acciones específicas para proyectar la forma en la que ellos, basados en nuestro modelaje, reaccionarán ante ocasiones similares en el futuro.

Lo que observan los niños cuando los adultos respetamos (o no) el Alto en un cruce, independientemente de la hora en la que transitemos una solitaria calle, cuando devolvemos (o no) el dinero que se le cayó a un desconocido, cuando escuchamos empáticamente (o no) lo que nuestro interlocutor nos transmite, será la referencia sobre la que construirán su propia conciencia social.

Los valores no son sólo las reglas, la “buena educación” o el “buen ejemplo”, no es solamente la generosidad o la bondad, es algo tal vez más profundo y sencillo. Los valores son todos aquellos principios o fundamentos que nos permiten vivir en paz y armonía dentro de una comunidad. 

¿Cuál sería entonces el valor que prima sobre todos? Muy probablemente el respeto a los derechos de los demás. Con una dosis diaria de esa píldora de coexistencia, seguramente se evidenciará la naturalidad con la que nuestros niños comienzan a distinguir entre lo que les (nos) conviene y lo que pueden (podemos) dejar de un lado en la procura de un mundo mejor.

Ernesto Sábato decía: "Yo creo que la verdad es perfecta para las matemáticas, la química, la filosofía, pero no para la vida. En la vida, la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza cuentan más."

Puntos de vista hay muchos, el truco está en aprender a vivir en esta multicolor realidad tirando puentes para que las próximas generaciones disfruten una sociedad mas propensa a relacionarse en paz que en lucha.

Por Daniel Vanegas, profesor de música para niños y blogger

Etiquetas: educacion, valores

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