Cambiemos frituras por verduras

Vivimos en una sociedad en la que las frituras son el plato principal en la dieta de los niños. Los alimentos fritos se han convertido en todo lo fácil de hacer y “divertido” de comer. El problema es cuando intentamos que nuestros hijos coman sano. Generalmente no les gustan las verduras porque no las conocen. Su sabor raro lo asocian con regaños, y obligación, no con la imagen divertida de los nuggets de pollo, la pizza y las papas fritas, entre otros. 

La publicidad en la calle nos satura de combos llenos de grasa y para sopesar, que dichos combos no son nada saludables, nos venden también un mensaje alusivo a la felicidad, la dicha de vivir y el gozo de comer dicha comida. Los adultos ya podemos discernir si lo comemos o no, es nuestra elección, pero los niños, ellos con su inmensa inocencia compran el combo de felicidad m+as fritura y lo asocian con lo que quieren, pero la realidad, es que no pueden saber qué otra cosa quieren porque no se les enseña que existen varias opciones mucho más ricas, también divertidas y saludables.

 Recuerdo que cuando era niña, mi madre traía siempre muchísima fruta del mercado, ella siempre ha dicho que la fruta es el mejor postre que existe. Pero las que más me gustaban eran las naranjas; generalmente iba a escarbar en su canasta y cuando las encontraba rompía la bolsa, sacaba una y le pedía a alguien que me la lavara y la partiera. Siempre le quitaban toda la cáscara con una habilidad que aún hoy me cuesta: lograr pelar una naranja de una sola vez y que la cáscara quede entera del principio al fin y redonda. En fin, cuando me la partían en trocitos, le echaba una pizca de sal y disfrutaba del sabor cítrico pero a la vez dulce que siempre inunda todo el paladar como con pequeños estallidos de sabor y color. Eso para mí era felicidad.

 Pero lo que yo no sabía era que estaba teniendo una mejor opción para alimentarme, estaba ingiriendo vitamina C de la fuente y estaba comiendo algo 100% natural. Me estaban creando el hábito de elegir las frutas antes que todo y que dicha fruta me hiciera feliz, me diera ilusión, la esperara, la disfrutara.

 Los niños son tan maravillosos que no necesitan demasiado para divertirse, no necesitan juguetes dentro de un combo que le vendieron como feliz, no necesitan estar rodeados de pelotas y un montón de papas fritas. Los niños son felices con cualquier cosa, generalmente, con las cosas más sencillas y baratas. Es por ello que es importante enseñarles que existen las frutas y las verduras, el balance de las pastas, las carnes y los cereales. Que coman de todo, que saboreen cada día algo nuevo, porque no pueden saber si les gusta sino lo conocen.

Es muy útil y divertido que los niños también hagan un pequeño huerto, que empiecen a saber desde pequeños cómo nace y crece su alimento en la tierra, que empiecen a tener ilusión de cuándo saldrán las próximas zanahorias que sembraron, las papas, el tomate, etc, que luego lo desinfecten y se lo coman. Eso también los hace preferir lo sano. Como padres debemos darle a nuestros chiquitos comida sana y momentos felices para que ellos las asocien y las amen. Que coman a la mesa con los grandes y no enfrente del televisor, que se ensucien, total, ya crecerán y estarán limpiecitos, pero niños sólo serán una vez.  Demolés a merendar frutas o verduras, jugos recién exprimidos, y combinaciones sanas de comida y enseñémosles siempre que lo sano es la mejor medicina.

Lic. Gabriela Grajeda
 

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