La Disciplina Positiva está cambiando mi vida

Como es común en toda madre primeriza, uno espera hacer todo al pie de la letra con su primogénit@.   Recién tuve a mi hija, conseguí varios libros que literalmente busqué en Google bajo estas palabras: “Los 10 mejores libros sobre padres”. Adquirí libros sobre las reglas para crear niños inteligentes, sobre cómo elevar la motricidad e inteligencia emocional y hasta sobre cómo enseñar sin recurrir a Baby Einstein o usar flashcards.  De todos los libros que leí y que pude hojear, aprecié muchísimo el libro “Bésame Mucho” que me recomendó una amiga del conocido pediatra Carlos González, que no debe faltarle a ninguna madre; sin embargo, quiero recalcar un libro que cambió mi perspectiva sobre la crianza a corto y largo plazo y que me parece atemporal, este libro es el de Disciplina Positiva de Jane Nelsen y toda su serie de libros bajo esta filosofía, que hoy día sigo leyendo.

Ningún libro para mí relata de forma tan sencilla y práctica lo que cada padre y madre debería  hacer cuando cría a sus hijos, y es que, usualmente, no pensamos en que éstas son habilidades que se deben aprender también.  No digo que no hay cosas indispensables sobre la salud física de nuestros hijos que debemos saber (mi pediatra puede dar fe de que siempre le hago preguntas de todo tipo….), pero la salud mental de nuestros hijos a través de una crianza respetuosa es igual de fundamental hoy día.

La Disciplina Positiva tiene como base las teorías en Psicología Individual de Alfred Adler y Rudolph Dreikurs, cuyo argumento principal es que para ser feliz hay que desarrollar un sentido de pertenencia.  Bajo estas investigaciones, Jane Nelsen y Lynn Lott desarrollan un programa práctico de Disciplina Positiva que ya cuenta con más de 25 años y cuya efectividad ha sido comprobada en escuelas.  Este programa guía a los padres a educar y criar bajo un marco de referencia de respeto mutuo, promoviendo un entorno positivo donde los niños se sienten amados y capaces de desarrollar un sano vínculo con sus padres.

Cinco criterios clave de esta filosofía son:
1.    Ayuda al niño a tener un sentido de conexión (pertenencia e importancia).
2.    Es amable pero firme a la vez (respetuoso y estimulante).
3.    Es efectivo a largo plazo (el castigo funciona a corto plazo, pero tiene resultados negativos a largo plazo).
4.    Enseña habilidades sociales y de vida que son valiosas para formar un carácter íntegro (respeto, preocupación por los demás, cooperación).
5.    Invita a los niños a descubrir lo capaces que son (estimula el uso constructivo del poder personal y de la autonomía).

Posterior a mis lecturas y aprendizajes decidí certificarme en California sobre esta filosofía porque una de mis pasiones es facilitar, y descubrí que a medida que facilito y enseño, me enriquezco como mamá y profesional.  

En algunas ocasiones, cuando he conversado sobre el tema de la Disciplina Positiva con conocidos y familiares, al principio les cuesta comprender que hay otras formas mejores y efectivas para enseñar que “el castigo”.  Si bien es cierto que, por muchos años, los abuelos han castigado, y “no nos ha pasado nada”, la realidad de las familias hoy día es diferente y, cuando reflexionamos sobre lo que queremos a largo plazo para nuestros hijos, caemos en cuenta que castigar no necesariamente les enseña las habilidades que a largo plazo queremos que ellos desarrollen.  La Disciplina Positiva ofrece más de 50 alternativas al castigo que dan la oportunidad a los niños y a los padres de aprender.

Hay una frase de Rudolph Dreikurs que me encanta: “Un niño mal comportado es un niño desalentado”.  Me gusta esta frase porque nos plantea la tarea de ver más allá de la conducta de un niño para que indaguemos más en sus sentimientos y creencias detrás de las conductas. Casi siempre los niños nos quieren comunicar algo a través de sus conductas y, como no saben gestionar ni expresar sus emociones, lo que hacen ante nuestros ojos es “portarse  mal”.  En los talleres de Disciplina Positiva se trata de orientar a los padres a mirar más allá de lo que ven para luego conectar mejor con sus hijos.

En fin, con esta filosofía se aprende a criar con sentido y responsabilidad y a largo plazo tiene mucho valor para nuestros hijos por todas las habilidades de vida que les vamos a poder ayudar a desarrollar.

Hoy día, disfruto enseñando a otros padres como parte de mi formación como Psicóloga y facilitadora, y siento mucha satisfacción de ver que otras familias pueden beneficiarse de estas herramientas prácticas que hacen que uno pueda disfrutar mucho más el rol de padres.  Mi recomendación personal como madre es que no olvidemos invertir tiempo en definir con nuestra pareja  o quienes están involucrados en la crianza de nuestros niños, un plan de crianza sostenible basado en el lenguaje de la firmeza y la amabilidad, y bajo un marco de respeto mutuo.

Lic. Jamie Mou, psicóloga
Entorno Positivo
jamie@entornopositivo.com

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