Entendiendo los berrinches o pataletas

Entre gritos, berrinches y pataletas, se encuentra el escenario perfecto en el que cualquier padre pierde el control, la paciencia y hasta el amor. ¿Por qué es tan difícil reaccionar de una forma adecuada? 

Primeramente, la manifestación de esta conducta en nuestros hijos debe ser esperada, pero no esperada de brazos cruzados a ver que se nos ocurre en el momento.  Debe ser esperada con un plan, una estrategia, una propuesta prediseñada en la que podamos previamente contemplar el respeto y la comprensión por lo que pudiera estarles sucediendo nuestro pequeño.  

Es que una pataleta no es más que su demostración de inicio a la independencia y hacia el sentido crítico de las cosas.  ¿Independencia a los dos años?  Sí, a esta edad el niño empieza a verse como un ser individual y a comprender que existen diferentes opciones para llegar a un mismo fin y que podemos escoger entre ellas. El disgusto inicia cuando lo que el niño elige no compagina con los intereses de mamá, papá o cualquier otro adulto que lleve el control.  La dificultad de los adultos para reaccionar adecuadamente ante una pataleta proviene de nuestra falta de comprensión sobre la situación.

¿Qué razones hay para hacer un berrinche?

Las razones por las cuales puede presentarse un berrinche pueden variar de gran manera según el ambiente, la dinámica familiar en la que esté involucrado el niño, su edad y según cómo son atendidos estos estadíos críticos de la infancia.  

En los primeros tres años de vida del niño se hace con la madre y la madre con él, especialmente en el primer año de vida, cuando depende en amor y alimento de sus padres.  Ellos representan la fuente principal para saciar toda necesidad.  El niño ve el mundo a través de sus padres, vive perfectamente en equipo con lo que ellos le suministran, nada le perturba emocionalmente si ellos están allí para él.  

Pero empiezan a surgir cambios a medida que va creciendo, estas nuevas experiencias hacen que el niño empiece a crear su propio criterio y a escoger entre opciones, incluso a negarse a ellas, apareciendo los llamados berrinches o pataletas. Sumado a eso empieza a experimentar nuevas emociones y sensaciones que antes no conocía, por lo que es muy importante que como padres podamos ayudarlos a reconocerlas. 

Entendiendo esto, nos queda claro que dejarlos llorar solos y apartarse, ignorarlos, o promover una lucha de poder con el niño, nunca serán buenas alternativas para erradicar la conducta, sencillamente porque no le estamos brindando lo que necesitan para sobrellevar la situación.   Los niños necesitan apoyo y, sobre todo, contención de nuestra parte ante estos estallidos.  

Lic. Dariana González
Edukids Panamá
Foto: Rafa 2010, Flickr

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