La enseñanza es importante, pero no lo es todo

¿Qué es la enseñanza?

Existen diversas definiciones acerca de la enseñanza. De ellas voy a citar dos: la primera se relaciona al significado que Jean Piaget le otorga al término el cual dice “la enseñanza debe proveer las oportunidades y materiales para que los niños aprendan activamente, descubran y formen sus propias concepciones o nociones del mundo que les rodea, usando sus propios instrumentos de asimilación de la realidad que proviene de la actividad constructiva de la inteligencia del sujeto”.

La segunda definición es de Bruner y expresa que “la enseñanza debe entusiasmar a los estudiantes a descubrir principios por sí mismo. Entre el educador y educando debiera existir un diálogo y un compromiso, donde la función del educador es traducir la información para que sea comprendida por el educando, organizando la nueva información sobre lo aprendido previamente por el estudiante, estructurando y secuenciándola para que el conocimiento sea aprendido más rápidamente”.

Ambas definiciones explican claramente las funciones que deberían cumplir el docente y el alumno dentro del proceso de enseñanza, a fin de que se generen los aprendizajes, y de  allí su importancia.

Dentro de las funciones del docente están:

  • traducir y organizar la información que el estudiante deberá estructurar y anexar a los conocimientos previos que posee,
  • proveer de oportunidades y recursos.

Los alumnos, por su parte, deberán
  • participar activamente y
  • descubrir sus propias concepciones del mundo que le rodea.
 
También se deja claro que entre el docente y el alumno debe darse el diálogo y el compromiso. Por ser ambos los protagonistas del proceso enseñanza-aprendizaje, esto sería el “DEBER SER”.
 
Cuando el proceso de enseñanza no fluye

En muchas ocasiones estos roles se alteran.   A veces porque el docente sólo se dedica a dar información constantemente,  enfocado en dar contenidos y en aplicar calificaciones (cualitativas o cuantitativas), sin importarle la emocionalidad del alumno.  En contraparte, puede ocurrir que el alumno no le preste la mayor atención al contenido expuesto, debido a diversos factores: no le agrada la forma en que es impartida la enseñanza, se siente rechazado, presenta dificultades en determinado contenido o simplemente está pasando por dificultades personales o familiares.

Es aquí donde expreso que “LA ENSEÑANZA ES IMPORTANTE, PERO NO LO ES TODO”

¿Por qué? Un gran porcentaje de casos donde el proceso de enseñanza se ve afectado es debido a que el docente no ha apartado un poco de su tiempo para conversar con el alumno y conocer lo que le está preocupando, a fin de que pueda salir adelante y se sienta nuevamente motivado por su clase.  Algunos han pasado por varias escuelas, docentes y especialistas, sin lograr un resultado satisfactorio o acertado.

¿A qué se debe? a que no se ha indagado en la raíz del comportamiento o desmotivación del alumno.  Casi siempre, los problemas de conductas vienen ligados a una “carencia afectiva” proveniente del hogar.  Como docente he sido testigo de grandes cambios en los alumnos por el simple hecho de escucharlos y de tomarlos en cuenta.  Cuando este tipo de alumno coincide con un docente que, además de enseñar, le ofrece amor, atención y preocupación por lo que está pasando es cuando el alumno da grandes cambios y comienza a responder.  Entonces los padres dicen: ¡este docente sí que sabe!

En realidad, el docente casi siempre domina el contenido a enseñar.  Pero en casos como el descrito anteriormente, más que aplicar una estrategia magistral, el docente sólo ha tomado en cuenta que sus alumnos son personas biopsicosociales y, en consecuencia dedicado un tiempo para escuchar al alumno.

Hoy día la educación debe impartirse recordando este aspecto y debe estar dirigida a responder las necesidades e intereses de sus alumnos, respetando siempre sus individualidades y potencialidades. Entonces, puede decir que la enseñanza es importante, pero también es importante tomar en cuenta las dificultades “No Académicas” que podrían estar afectando al alumno durante la presentación de un contenido.  Ante ello, el docente no puede hacer caso omiso, ya que uno de sus objetivos primordiales es de “formar individuos aptos para vivir en sociedad”.

Los padres también pueden ejercer un rol determinante en el proceso de aprendizaje.  Pero este tema lo tocaré más profundamente en una próxima entrega.
 
Lic. Damarys de De Oliveira 
Especialista en “Desarrollo y Atención Integral del Niño de 0 a 6 años”
Profesora de Educación Especial “Retardo Mental y otras condiciones asociadas”
damadeolivensena@gmail.com

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